La Basílica de La Encina

La historia de la Basílica de La Encina se remonta hasta los tiempos de Santo Toribio, obispo de Astorga a mediados del siglo V, que la habría traído desde Tierra Santa. La imagen fue venerada en Astorga durante 4 siglos, hasta que las invasiones musulmanas hicieron aconsejable resguardarla de posibles saqueos y profanaciones. Fue otro Obispo de Astorga, San Genadio (s X), el que tomó la inicitiva de ocultarla. La talla permaneció oculta en el tronco de una encina hasta que la encontraron, años más tarde, los caballeros templarios, que decidieron levantar un templo en su honor y tuvieron a bien llamarla “Virgen de la Encina“.

La actual Basílica de La Encina es la tercera de las iglesias edificada para venerar a la actual patrona del Bierzo; tiene planta de cruz latina, y una altura desproporcionada (quizá porque el proyecto original no pudo culminarse). Al contrario que el templo, la torre ganó en altura con el tiempo, y ha recibido el calificativo de Giralda del Bierzo.

En cuanto a la talla de la Virgen de La Encina, data del siglo XVI; se desconoce el paradero de la talla original.

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